Esas locas operaciones

El asombroso mundo de la cirugía estética no deja de dar sorpresas. Rinoplastias, liftings, tetas como pelotas de baloncesto, culos para sujetar copas a lo Kim Kardashian, liposucciones varias… no sorprenden a nadie, son es el pan nuestro de cada día.

No, con locas operaciones me refiero este tipo de vainas:

  • Blanquear el ano. Doy por hecho que previamente tienes el láser hecho, porque si no los árboles no dejarían ver el bosque o los pelos el níveo resplandor del ojete. Mi recomendación es que te dediques al porno, esta inversión de tiempo y dinero merece ser adecuadamente exhibida. Ahora bien, ¿necesitarás algún repasito de mantenimiento? Que digo yo que con su natural función el asunto se vaya oscureciendo.
  • Facilitemos el llevar zapatos de hormas y tacones antinatura. ¿Qué puedes hacer para caminar sobre 12 centímetros de alto con los dedos espachurrados en unas puntas imposibles? Amputarte el dedo meñique. Que total, está condenado a desaparecer evolutivamente en algún momento.
  • ¿Prefieres algo un poquito más conservador? Tengo lo que necesitas: sácate grasa de la tripa y te la implantas en la almohadilla de los pies. Un dos por uno, te quitas un poco de panceta y pisas en blando. Eso si, asegúrate de que lo dejan todo bien cerrado, que la grasa resbala mucho.
  • Si no te gusta la forma que tiene tu ombligo, con una buena umbilicoplastia podrás conseguir el ombligo que siempre has deseado. ¡Olé! Ya puestos que te lo quiten, así puedes decir que eres Eva (o Adán). Total, el ombligo sirve para lo mismo que el meñique, para estorbar y acumular pelotillas.
  • Levantamiento de sonrisa. Por lo visto se consigue quitando unos triángulos de piel alrededor de la boca y pegando un par de estirones a la zona. Después te puedes ir directo al casting del Joker, que desde que murió Header Ledger hay un puesto vacante.
  • La silicona lo apaña casi todo: desde impermeabilizar las juntas de la bañera a los problemas de contorno o de altura. Si eres bajito te levantas un poco la tapa de los sesos y te pones un implante. Plis, plas y eres un caracono.
  • Los ojos oscuros son vulgares, así que hazte un láser para aclararlos. Les quitas la melanina y punto; te quedarán de azul desvaído con un toque ámbar alrededor de la pupila.

Cirugía íntima femenina

Esta merece un capítulo aparte. Y es que para el coño hay gran variedad de mejoras que hacer: labioplastia, reconstrucción del himen, lipoescultura del pubis, reducción del clítoris, reconstrucción perineal, implante del vello púbico (¡cojones! primero te dejas la pasta en láser para quitarlo y luego te da por volver a ponerlo), estrechamiento vaginal no quirúrgico…

Las explicaciones que dan en una clínica que las hace  son tan bizarras que no me resisto a copiarlas literales.

Labioplastia vaginal es la cirugía que posibilita la mejora de las partes del aparato genital que le disgusten o le molesten.” También podrás “revitalizar y dar un aspecto más lozano a los labios menores envejecidos o fláccidos.

Y la mejor, la del rejuvenecimiento vaginal “esta cirugía tiene el propósito de devolverles a los músculos vaginales la tonicidad perdida por partos o por el envejecimiento, favoreciendo la fricción durante la penetración y aumentando el placer de la mujer y de su compañero durante las relaciones sexuales.”

A mi cuando me operaron de la rodilla tardé años en recuperar la sensibilidad, no solo en las cicatrices. Tenía acorchada buena parte de la pantorrilla.

El placer del compañero seguro que aumenta, que mola más meterla en apretado. El de la mujer lo dudo mucho.

Estas operaciones son para gente normal, claro, después están esos raros que quieren parecer una serpiente, Jessica Rabit, una elfa o un tigre…

Están locos estos romanos…

1 comentario en “Esas locas operaciones”

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